¿Quiénes somos?

Una Compañía internacional, reconocida por la Iglesia, como Sociedad de vida apostólica: “Compañía de las Hijas de la Caridad, siervas de los pobres”.

Fundada por san Vicente de Paúl y santa Luisa de Marillac.

Hitos de su historia:

San Vicente: Nace el 24 de abril 1581 en Puy, Francia. Funda la Congregación de la Misión el 25 de enero 1625. Muere el 27 de septiembre 1660. Beatificado por Benedicto XIII el 23 de agosto 1729. Canonizado por Clemente XII el 16 de junio 1737. Declarado Patrono universal de las Asociaciones de Caridad: Decreto de 16 de abril 1805.

Santa Luisa: Nace el 12 de agosto 1591 en Paris, Francia. Funda la Compañía de las Hijas de la Caridad el 29 de noviembre 1633. Muere el 15 de marzo 1660. Beatificada por Benedicto XV el 9 de mayo 1920. Canonizada por Pío XI el 11 de marzo 1934. Declarada Patrona de las Obras sociales cristianas: Decreto 10 de febrero 1660.

a) Nuestros orígenes:

La compañía de las Hijas de la Caridad nació imperceptiblemente, como las cosas de Dios. Vicente de Paúl, después de su conversión fundamentó su vida en dos principios: La VOLUNTAD DE DIOS y la DIVINA PROVIDENCIA, leída e interpretada a través de acontecimientos y personas; dicho en lenguaje de hoy: Respondiendo a los signos de los tiempos.

b) Lugares relevantes:

Berçeau: Lugar de nacimiento de san Vicente de Paúl, de una familia humilde.

Folleville: A pocos Km. de Folleville, en Gannes, Vicente de Paúl, vivió una dura experiencia, al ir a visitar a un enfermo y constatar la miseria material y el abandono espiritual del pobre pueblo del campo. Pocos días más tarde, pronunció el primer sermón de la misión, el 25 de enero de 1617. El éxito del sermón, confirmó a Vicente la necesidad y urgencia de continuar la evangelización, de los pobres campesinos.

Chatillôn: Al comenzar la misa un domingo, le hablaron de una familia, muy pobre, que además habían caído todos enfermos. Se impresionó tanto, que el sermón giró en torno a esta necesidad.

Puso tal fuerza al comunicar la situación, que, cuando al terminar, se dirigió a visitar a esta familia, “se encontró una procesión de gente que iba y venía llevando alimentos y otros socorros”.

Se alegró, pero pensó “He aquí una caridad mal organizada: Estos pobres hoy tienen muchos alimentos, mañana, se les habrán estropeado algunos, y pasado mañana volverán a tener hambre…”

Reunió a las mujeres del pueblo y distribuyó entre ellas los días de la semana, para que en todo momento, la familia enferma, tuviera la necesaria atención. Habían nacido las Cofradías de la Caridad (agosto 1617).

Todo fue bien en los pueblos, donde la recién nacida Congregación de la Misión, implantaba la Cofradía en los lugares donde predicaban las misiones populares.

Pero en Paris, la gran ciudad, todo se complicó. Las Damas que formaban la Cofradía, tenían demasiados compromisos: familiares, sociales y también demasiados prejuicios. Enviaban a sus criadas y el servicio no estaba bien hecho.

Una joven aldeana: Margarita Naseau, se presentó a Vicente de Paúl, ofreciéndose para servir a los pobres, de forma permanente y gratuita. Tal fue su entrega, que murió por haber compartido habitación con una mujer apestada. Con Margarita Naseau, habían llegado otras jóvenes campesinas.

Luisa de Marillac, tenía ya una gran experiencia sobre las Caridades, que visitaba asiduamente. La muerte de Margarita fue decisiva. Reunió a las jóvenes en un piso para:

  • Formarlas espiritual y profesionalmente.
  • Agruparlas en comunidad,  y salvaguardarlas de los riesgos a que estaban expuestas en los barrios.
  • Aprender a leer, sangrar, hacer tisanas, poner lavativas, ventosas, a administrar purgas, a tomar la fiebre; toda una atención de primeros auxilios.

Con Luisa aprendían el qué y el cómo, en el servicio de los pobres. Había nacido la Compañía de las Hijas de la Caridad, el 29 de noviembre de 1633.

París: Otro acontecimiento importante de nuestra historia. El 18 de julio de 1830, una seminarista de las Hijas de la Caridad, recibe la visita de la Stma. Virgen, en la capilla de la Rue du Bac. La Virgen sentada en el sillón del Padre Director y Santa Catalina Labouré, apoyada sobre sus rodillas. “Los momentos más dulces de mi vida” dirá años después. Otras dos apariciones el 27 de noviembre y en el mes de diciembre del mismo año, culminan con el encargo de una medalla; la medalla que el mismo pueblo llamaría la medalla de la Virgen Milagrosa.

c) Nuestro HOY:

Las Hijas de la Caridad, estamos llamadas a servir Jesucristo en la persona de los pobres y marginados, con un espíritu de humildad, sencillez y caridad. Impulsadas por el amor de Cristo y sostenidas por una profunda vida de oración, vivimos en comunidad de vida fraterna, ayudándonos unas a otras en nuestra misión común de servicio; servicio integral, dirigido a la persona en todas sus dimensiones humanas y espirituales…

Los Proyectos provinciales, orientan los proyectos comunitarios, desde las pautas que la Asamblea general celebrada cada seis años, lanza a través del DOCUMENTO INTER-ASAMBLEAS (2015-2021).

Con el desafío: “La audacia de la Caridad, para un nuevo impulso misionero”, el documento nos impulsa como Compañía en salida. Con un solo corazón, los miembros de la Asamblea, han expresado con fuerza convicciones importantes, vitales para el futuro de la Compañía:

  1. Volver sin cesar al Evangelio.
  2. Ser una Compañía “yendo y viniendo” hacia las periferias.
  3. Vivir la cercanía con los excluidos, las víctimas de toda forma de violencia.
  4. Tener un estilo de vida que dé testimonio de una pobreza evangélica más radical.
  5. Poner aún más sencillez y alegría en nuestra manera de ser y estar en comunidad.